El Primer RefugioEn sus propias palabrasOmar ibn Said

La vida de Omar ibn Said, escrita por él mismo

Escrita en árabe en Carolina del Norte en 1831. Traducida aquí al español por nosotros, a partir de la traducción inglesa de Isaac Bird, revisada por F. M. Moussa y publicada en 1925.

El manuscrito, de su puño y letra

Omar escribió todo esto en árabe, en un pequeño cuadernillo de papel. El Corán que recordaba llena las primeras páginas; luego, como señaló el editor de 1925, vienen páginas en blanco; luego, su carta y su vida. Elige una página para verla en tamaño completo. Las páginas en blanco y las cubiertas no se incluyen aquí; todas las páginas están en la Biblioteca del Congreso.

La etiqueta del título

Añadida más tarde, en inglés: «The Life of Omar ben Saeed, called Morro, a Fullah Slave in Fayetteville, N.C. Owned by Governor Owen.» (La vida de Omar ben Saeed, llamado Morro, esclavo fula en Fayetteville, Carolina del Norte, propiedad del gobernador Owen.) Página 1 del cuadernillo.

El Corán, de memoria

La sura al-Mulk, escrita de memoria, con algunas líneas suyas. Páginas 3 a 8 del cuadernillo.

Su carta y su vida

Al jeque Hunter: su nombre, sus estudios, su captura y los años que siguieron. Páginas 16 a 25 del cuadernillo.

De memoria: la sura del Dominio

p. 791

1Bendito sea Aquel en Cuyas manos está el reino y tiene el poder sobre todas las cosas. 2Él es Quien creó la muerte y la vida para probarlos y distinguir quién obra mejor. Él es el Poderoso, el Perdonador. 3Él es Quien creó siete cielos superpuestos. No verás ninguna imperfección en la creación del Misericordioso. Vuelve la vista y observa, ¿acaso ves alguna falla? 4Luego vuelve la vista por segunda vez [buscando fallas en la creación] y tu mirada volverá a ti cansada y derrotada. 5Embellecí el cielo de este mundo con astros luminosos, dispuestos para castigar a los demonios, y tengo preparado para ellos un fuego abrasador. 6Para quienes no creen en su Señor les tengo preparado el castigo del Infierno. ¡Qué pésimo destino! 7Cuando sean arrojados en el Infierno, oirán su fragor mientras hierve, 8a punto de estallar de furia. Cada vez que un grupo sea arrojado en él, sus guardianes les preguntarán: “¿Acaso no se les presentó un amonestador?” 9Dirán: “Sí, se nos presentó un amonestador, pero lo desmentimos diciendo: Dios no ha revelado nada y estás en un gran error”. 10Y agregarán: “Si hubiéramos oído o reflexionado, no estaríamos ahora con los condenados al Fuego”. 11Entonces reconocerán sus pecados, pero qué lejos están los condenados al fuego de la misericordia de Dios”. 12[En cambio] quienes fueron temerosos de su Señor en privado [cuando solo Él los observaba] serán perdonados y recibirán una gran recompensa. 13Es lo mismo que hablen en secreto o lo hagan en público, Él conoce bien lo que hay dentro de los corazones. 14¿Acaso no lo va a saber Quién todo lo creó? Él es el Sutil, el que está bien informado. 15Él es Quien les ha facilitado la vida sobre la Tierra. Recorran sus caminos y coman del sustento de Dios, que ante Él comparecerán. 16¿Acaso tienen garantías de que Quien está por encima del cielo no hará que la tierra los trague durante un terremoto? 17¿O se sienten seguros de que Quien está por encima del cielo no los azote con una tormenta de piedras? ¿Solo así tomarán en serio Mi advertencia? 18Otros [pueblos] en la antigüedad también desmintieron [a los Mensajeros], y qué terrible fue Mi castigo [en respuesta]. 19¿Acaso no contemplan a las aves en las alturas, desplegando y replegando sus alas? Solo el Misericordioso las sostiene, Él ve todas las cosas. 20¿Qué ejército los podría defender además del Misericordioso? Los que desmienten el Mensaje son presa de una ilusión. 21¿Quién los sustentará si Él retiene su sustento? Sin embargo, persisten en su insolencia y su arrogante rechazo. 22¿Quién está mejor encaminado: el que camina cabizbajo y tropezando o el que camina erguido por el sendero recto? 23Diles: “Él es Quien los creó y Quien los agració con el oído, la vista y el intelecto. Sin embargo, qué poco agradecen”. 24Diles: “Él es Quien hizo que se multiplicaran en la Tierra y ante Él comparecerán”. 25[Los que desmienten el Mensaje] dicen desafiantes: “¿Cuándo se cumplirá esta amenaza [sobre el Día del Juicio], si es que dicen la verdad?” 26Diles: “Solo Dios lo sabe, yo no soy sino un amonestador”. 27Pero cuando los que desmentían el Mensaje vean que comienza [el Día del Juicio], sus rostros estarán sombríos y se les dirá: “Aquí tienen lo que pedían”. 28Diles: “Piénsenlo bien, si Dios me hiciera morir a mí y a los que me siguen, o si se apiadara de nosotros, [eso no es lo que debería preocuparlos, sino que lo que deberían preguntarse es:] ¿quién librará a los que niegan el Mensaje del castigo doloroso que les espera?” 29Diles: “Él es el Misericordioso, creemos en Él y en Él depositamos nuestra confianza. Ya verán [el Día del juicio] quién es el que está en un error evidente”. 30Diles: “Piénsenlo bien, si el agua que tienen dejara de surgir, ¿quién [fuera de Dios] les podría hacer fluir otra vez agua pura?”

Nota de El Primer Refugio. Omar abre su texto con la basmala y una oración por el Profeta; luego escribe de memoria la sura al-Mulk, el Dominio, la sexagésima séptima del Corán, seguida de unas líneas suyas. No traducimos ese pasaje: aquí nunca traducimos nosotros un texto del Corán, y la versión inglesa de 1925 se aparta a menudo del texto coránico. La sura se da arriba en la traducción al español de Isa García; la versión de 1925, con las líneas propias de Omar, está en la página en inglés.

Al jeque Hunter

p. 792

Oh, jeque Hunter,15 no puedo escribir mi vida porque he olvidado mucho de mi propia lengua, así como del árabe. No sea duro conmigo, hermano mío. A Dios sean dadas muchas gracias por su gran misericordia y bondad.

En el nombre de Dios, el Compasivo con toda la creación, el Misericordioso con los creyentes. Gracias sean dadas a Dios, supremo en bondad y benevolencia y gracia, y que es digno de todo honor, que creó todas las cosas para su servicio, aun el poder del hombre para obrar y para hablar.

De Omar al jeque Hunter.

Usted me pidió que escribiera mi vida. No soy capaz de hacerlo, porque he olvidado mucho mi propia lengua, así como la lengua árabe. Tampoco puedo escribir muy gramaticalmente ni según el verdadero uso de la lengua. Y así, hermano mío, le ruego, en nombre de Dios, que no me culpe, porque soy un hombre de ojos débiles, y de cuerpo débil.

Mi nombre es Omar ibn Seid

Mi nombre es Omar ibn Seid. Mi lugar de nacimiento fue Fut Tûr,16 entre los dos ríos. Busqué el saber bajo la enseñanza de un jeque llamado Mohammed Seid, mi propio hermano, y del jeque Soleiman Kembeh, y del jeque Gabriel Abdal. Continué mis estudios veinticinco años, y luego volví a mi casa, donde permanecí seis años. Entonces llegó a nuestro lugar un gran ejército, que mató a muchos hombres, y me tomó, y me llevó al gran mar, y me vendió en manos de los cristianos, quienes me ataron y me enviaron a bordo de un gran barco, y navegamos sobre el gran mar un mes y medio, cuando llegamos a un lugar llamado Charleston en la lengua cristiana. Allí me vendieron a un hombre pequeño, débil y malvado llamado Johnson, un infiel completo, que no tenía ningún temor de Dios. Ahora bien, yo soy un hombre pequeño, e incapaz de hacer trabajo pesado, así que huí de la mano de Johnson y al cabo de un mes llegué a un lugar llamado Fayd-il.17 Allí vi algunas casas grandes (iglesias). En la luna nueva entré en una iglesia a orar. Un muchacho me vio y se fue a caballo al lugar de su padre y le informó que había visto a un hombre negro en la iglesia. Un hombre llamado Handah (¿Hunter?) y otro hombre con él, a caballo, vinieron acompañados de una jauría de perros. Me tomaron y me hicieron ir con ellos doce millas hasta un lugar llamado Fayd-il, donde me metieron en una casa grande de la que no podía salir. Permanecí en la casa grande (que, en la lengua cristiana, llamaban jail) dieciséis días y noches. Un viernes el carcelero vino y abrió la puerta de la casa, y vi a muchísimos hombres, todos cristianos, algunos de los cuales me gritaron: «¿Cuál es tu nombre? ¿Es Omar o Seid?» Yo no entendía su lengua cristiana. Un hombre llamado Bob Mumford18 me tomó y me sacó de la cárcel, y yo estuve muy contento de ir con ellos a su lugar. Me quedé en casa de Mumford cuatro días y noches, y luego un hombre llamado Jim Owen,19 yerno de Mumford, pues se había casado con su hija Betsey, me preguntó si estaba dispuesto a ir a un lugar llamado Bladen.20 Dije: Sí, estaba dispuesto. Fui con ellos y he permanecido en el lugar de Jim Owen hasta ahora.

p. 793

Antes [¿después?] de que yo pasara a la mano del Gral. Owen, un hombre de nombre Mitchell vino a comprarme. Me preguntó si estaba dispuesto a ir a la ciudad de Charleston. Dije: «No, no, no, no, no, no, no, yo no dispuesto a ir a Charleston. Yo me quedo en la mano de Jim Owen».

Oh, ustedes, gente de Carolina del Norte

Oh, ustedes, gente de Carolina del Norte, oh, ustedes, gente de Carolina del S., oh, ustedes, gente de América, todos ustedes; ¿tienen entre ustedes dos hombres tales como Jim Owen y John Owen?21 Estos hombres son hombres buenos. La comida que ellos comen me la dan a comer. Como se visten ellos, así me visten a mí. Me permiten leer el evangelio de Dios, nuestro Señor, y Salvador, y Rey; que regula todas nuestras circunstancias, nuestra salud y riqueza, y que concede sus misericordias de buena voluntad, no por obligación. Según el poder abro mi corazón, como a una gran luz, para recibir el camino verdadero, el camino del Señor Jesús el Mesías.

Antes de que yo viniera al país cristiano, mi religión era la religión de «Mohammed, el Apóstol de Dios, que Dios tenga misericordia de él y le dé paz». Caminaba a la mezquita antes del amanecer, me lavaba la cara y la cabeza y las manos y los pies. Oraba al mediodía, oraba por la tarde, oraba a la puesta del sol, oraba por la noche. Daba limosna cada año, oro, plata, semillas, ganado, ovejas, cabras, arroz, trigo y cebada. Daba el diezmo de todas las cosas arriba nombradas. Iba cada año a la guerra santa contra los infieles. Fui en peregrinación a La Meca, como hacían todos los que podían. Mi padre tenía seis hijos y cinco hijas, y mi madre tenía tres hijos y una hija. Cuando dejé mi país tenía treinta y siete años; he estado en el país de los cristianos veinticuatro años. Escrito en el año del Señor 1831.

p. 794

Oh, ustedes, gente de Carolina del Norte, oh, ustedes, gente de Carolina del Sur, oh, todos ustedes, gente de América:

El primer hijo de Jim Owen se llama Thomas,22 y su hermana se llama Masa-jein (¿Martha Jane?). Esta es una familia excelente.

Tom Owen y Nell Owen tienen dos hijos y una hija. El primer hijo se llama Jim y el segundo John. La hija se llama Melissa.

Seid Jim Owen y su esposa Betsey tienen dos hijos y cinco hijas. Sus nombres son Tom, y John, y Mercy, Miriam, Sophia, Margaret y Eliza. Esta familia es una familia muy amable. La esposa de John Owen se llama Lucy, y excelente esposa es. Tuvo cinco hijos. Tres de ellos murieron y dos todavía viven.

Oh, ustedes, americanos, ustedes, gente de Carolina del Norte: ¿tienen, tienen, tienen, tienen, tienen entre ustedes una familia como esta familia, que tenga tanto amor a Dios como ellos?

Antes yo, Omar, amaba leer el libro del Corán el famoso. El general Jim Owen y su esposa solían leer el evangelio, y me lo leían mucho: el evangelio de Dios, nuestro Señor, nuestro Creador, nuestro Rey, Aquel que ordena todas nuestras circunstancias, salud y riqueza, de buena voluntad, no por obligación, según su poder. Abre tú mi corazón al evangelio, al camino de la rectitud. Gracias al Señor de todos los mundos, gracias en abundancia. Él es rico en misericordia y abundante en bondad.

«Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fué hecha.» (Juan 1:17, versión Reina-Valera, 1909)

Cuando era mahometano, oraba así: «Todas las alabanzas son para Dios, Señor de todo cuanto existe, el Compasivo, el Misericordioso. Soberano absoluto del Día del Juicio Final, solo a Ti te adoramos y solo de Ti imploramos ayuda. ¡Guíanos por el camino recto! El camino de los que has colmado con Tus favores, no el de los que han caído en Tu ira, ni el de los que se extraviaron. Amén». Pero ahora oro «Padre nuestro», etc., con las palabras de nuestro Señor Jesús el Mesías.

Nota de El Primer Refugio. La oración que cita es la Fátiha, la sura que abre el Corán; se da aquí en la traducción de Isa García (Corán 1:2 a 7), y no traducida por nosotros del inglés de 1925. Lo que creía al final de su vida es objeto de debate; el capítulo VI presenta las dos posturas.

Hombres malvados me tomaron con violencia

Resido en este nuestro país por razón de gran necesidad. Hombres malvados me tomaron con violencia y me vendieron a los cristianos. Navegamos un mes y medio sobre el gran mar hasta el lugar llamado Charleston en la tierra cristiana. Caí en manos de un hombre pequeño, débil y malvado, que no temía a Dios en absoluto, ni leía en absoluto (el evangelio), ni oraba. Tuve miedo de quedarme con un hombre tan depravado y que cometía tantos crímenes, y me escapé. Al cabo de un mes, nuestro Señor Dios me condujo a la mano de un hombre bueno, que teme a Dios, y ama hacer el bien, y cuyo nombre es Jim Owen y cuyo hermano se llama Cnel. John Owen. Estos son dos hombres excelentes. Resido en el condado de Bladen.

p. 795

Continúo en la mano de Jim Owen, que nunca me golpea, ni me regaña. No ando hambriento ni desnudo, y no tengo trabajo pesado que hacer. No soy capaz de hacer trabajo pesado, porque soy un hombre pequeño y endeble. Durante los últimos veinte años no he conocido necesidad en la mano de Jim Owen.

Notas de J. Franklin Jameson, 1925 (traducidas del inglés)

  1. Que se dirija a un tal Hunter sigue siendo oscuro. El documento, para quienquiera que haya sido escrito en 1831, fue enviado a Paul en 1836. La lengua propia de Omar era probablemente el fula. Volver
  2. Futa Toro, uno de los estados fulas de aquella época, hoy parte del Senegal francés. Una descripción de él tal como era en una época no muy posterior a aquella en que Omar lo dejó puede encontrarse en el Voyage dans l’Intérieur de l’Afrique del conde Mollien, I. 269-297. Volver
  3. Fayetteville. Volver
  4. Sheriff del condado de Cumberland, cuya sede es Fayetteville. Volver
  5. James Owen (1784-1865), miembro del Congreso por Carolina del Norte de 1817 a 1819, y después presidente del Wilmington and Raleigh Railroad y general de división de la milicia. Volver
  6. Condado de Bladen, Carolina del Norte. Volver
  7. John Owen (1787-1841), hermano del anterior, gobernador de Carolina del Norte de diciembre de 1828 a diciembre de 1830. Volver
  8. Según los recuerdos de la señorita Graham, los detalles genealógicos que Omar inserta aquí son casi, aunque no del todo, correctos, suponiendo que los «Tom Owen y Nell Owen» de quienes habla en el párrafo siguiente fueran el coronel Thomas Owen, de los días de la Revolución, y su esposa Eleanor Porterfield Owen, padre y madre de los dos hermanos con quienes transcurrieron tan agradablemente sus últimos años. Volver

El texto y sus fuentes

  • Texto inglés: Autobiography of Omar ibn Said, Slave in North Carolina, 1831, editado por J. Franklin Jameson, American Historical Review 30, n.º 4 (julio de 1925), páginas 787 a 795, según la transcripción de Documenting the American South, Universidad de Carolina del Norte. docsouth.unc.edu
  • Library of Congress, Omar Ibn Said Collection, con el ensayo de la colección. loc.gov
  • North Carolina Department of Natural and Cultural Resources, Highway Historical Marker I-89, “Omar ibn Said.” dncr.nc.gov
  • Ala Alryyes, editor y traductor, A Muslim American Slave: The Life of Omar Ibn Said (University of Wisconsin Press, 2011).