A lo largo del Nilo
El emisario que fue a Aksum a buscar a los refugiados volvió años después, y el rey que los había acogido lo envió al Profeta. Al poco tiempo condujo un ejército a Egipto. Nilo arriba, la Nubia cristiana mantuvo a raya a los musulmanes y pactó un tratado que duró siglos.
El emisario regresa
Cuando los Quraysh enviaron emisarios a Aksum para traer de vuelta a los primeros refugiados, uno de ellos era Amr ibn al-As. El Negus escuchó a los refugiados, devolvió los regalos y despidió a los emisarios. Años después, Amr volvió.
Ibn Ishaq recoge la historia de boca del propio Amr. Después de la batalla del Foso, Amr llevó a unos cuantos hombres de Quraysh ante el Negus con un gran regalo de cueros, con la intención de esperar bajo su protección para ver quién vencía. Mientras estaban allí, el propio mensajero del Profeta, Amr ibn Umayya al-Damri, llegó ante el rey por el asunto de Ja’far y sus compañeros. Amr pidió al Negus que le entregara a aquel hombre para poder matarlo.1
El rey lo golpeó en la cara. ¿Quería Amr que le entregara al mensajero de un hombre a quien venía el gran Namus, como solía venir a Moisés? Le dijo a Amr que siguiera a Muhammad, que tenía la razón y triunfaría sobre sus enemigos como Moisés había triunfado sobre el Faraón y sus ejércitos. Amr juró lealtad al islam allí mismo, en la mano del rey. Luego partió hacia Medina, se encontró en el camino con Khalid ibn al-Walid, que iba con el mismo propósito, y los dos juraron lealtad al Profeta poco antes de la apertura de La Meca.1
Así, el hombre que conduciría a los musulmanes al país del Faraón había sido enviado al Profeta por el rey cristiano de Aksum.
Parentesco con Egipto
Egipto ya formaba parte de la historia. Entre las cartas que el Profeta envió a los gobernantes de los alrededores de Arabia, Ibn Ishaq menciona una que llevó Hatib ibn Abi Balta’a al Muqawqis, a quien llama rey de Alejandría. Ibn Hisham, que editó el libro de Ibn Ishaq, añade que el Muqawqis envió al Profeta a una mujer llamada Mariya la Copta, de Hafn, en la provincia de Ansina, y que ella llegó a ser la madre de su hijo Ibrahim.1
Abu Dharr transmitió lo que el Profeta dijo sobre Egipto:2
إِنَّكُمْ سَتَفْتَحُونَ مِصْرَ وَهِيَ أَرْضٌ يُسَمَّى فِيهَا الْقِيرَاطُ فَإِذَا فَتَحْتُمُوهَا فَأَحْسِنُوا إِلَى أَهْلِهَا فَإِنَّ لَهُمْ ذِمَّةً وَرَحِمًا أَوْ قَالَ ذِمَّةً وَصِهْرًا
No encontramos ninguna traducción verificada al español de este hadiz. Este es su sentido, resumido por nosotros a partir de la traducción inglesa de referencia, y no es una cita: pronto conquistarán Egipto, una tierra conocida como la tierra del qirat; cuando la hayan conquistado, traten bien a su gente, porque tienen con ella una responsabilidad, por un lazo de sangre o un lazo por matrimonio.
Ibn Hisham registra cómo un maestro de los primeros tiempos explicaba esas palabras. El lazo de sangre es Agar, la madre de Ismael y de los árabes, que procedía de Egipto. El lazo de matrimonio es Mariya.1 Al-Baladhuri, el historiador de las conquistas, da una versión en la que el Profeta pide que se trate bien a los coptos en particular, y añade que el impuesto de capitación de la aldea natal de Mariya fue cancelado más tarde a petición del nieto del Profeta, al-Husain, o del hijo de al-Husain.3
Ibrahim no vivió mucho. Anas ibn Malik estaba presente cuando el niño agonizaba en la casa del esposo de su nodriza, y vio llorar al Profeta. Cuando le preguntaron por sus lágrimas, el Profeta las llamó misericordia, y dijo:4
Ciertamente el ojo derrama lágrimas y el corazón se entristece, y no decimos sino lo que satisface a nuestro Señor y, en verdad, estamos tristes por separarnos de Ibrahim
La rendición de Alejandría
Al-Baladhuri dice que Amr, con al-Zubayr ibn al-Awwam a su lado, sometió Egipto en el vigésimo año después de la Hégira, hacia 640. La gente aceptó pagar un impuesto de dos dinares por cada hombre, pero no por las mujeres ni por los niños. Cuando al-Zubayr pidió a Amr que repartiera la tierra entre los soldados, Amr escribió al califa Umar, que le dijo que la dejara como estaba, para que los descendientes de los descendientes pudieran sacar provecho de ella. Al año siguiente, Amr marchó sobre Alejandría.3
La otra cara de la historia la escribió un egipcio. Juan, obispo copto de Nikiu, probablemente nació hacia la época de la conquista y para 690 era uno de los principales obispos. Su crónica nos llegó a través de una traducción etíope, y su traductor al inglés citó al historiador Alfred Butler: sin ella, no se habría podido escribir una historia de la conquista.5
Juan cuenta cómo Ciro, el patriarca que el imperio había puesto al frente de Alejandría, acudió a Amr para comprar la paz con un tributo. Las condiciones eran que las tropas romanas se irían por mar y que ningún ejército romano volvería; que los musulmanes tomarían rehenes y mantendrían la paz, dejarían de apoderarse de las iglesias y no se entrometerían en los asuntos de los cristianos; y que los judíos podrían quedarse en Alejandría. Cuando la guarnición zarpó hacia Chipre, Amr entró en la ciudad sin combatir, y sus habitantes, agotados por sus penurias, lo recibieron con respeto.56
Juan no lo adula. Se queja amargamente de los impuestos, que Amr subió y que sus funcionarios subieron todavía más, y en un momento dice que Amr no tuvo piedad de los egipcios. Sin embargo, también deja constancia de que Amr no tomó nada de los bienes de las iglesias, no cometió ningún acto de expolio ni de saqueo, y las preservó todos los días de su vida. Y recoge lo que decía la gente: que los romanos habían perdido Egipto porque el emperador Heraclio había perseguido a la propia iglesia de los egipcios.5
El patriarca vuelve a casa
El jefe de esa iglesia, el patriarca copto Benjamín, llevaba años escondido de las autoridades bizantinas, pasando de una iglesia fortificada a otra. La History of the Patriarchs, de la propia iglesia copta, conserva la carta que Amr envió por las provincias de Egipto una vez que Alejandría fue suya:6
Hay protección y seguridad para el lugar donde está Benjamín, el patriarca de los cristianos coptos, y paz de parte de Dios; por tanto, que salga seguro y tranquilo, y administre los asuntos de su Iglesia y el gobierno de su nación.
Benjamín regresó a Alejandría después de trece años de ausencia, como registran tanto la History como Juan de Nikiu. Amr lo recibió con honor, dice la History, y dijo a sus compañeros que en todas las tierras que habían tomado nunca había visto a un hombre de Dios como él. Benjamín dirigió a los coptos hasta 661.65
La primera mezquita
Junto a la fortaleza bizantina de Babilonia, Amr trazó una nueva capital, Fustat, que hoy se encuentra dentro de El Cairo.67 Alrededor de un año después de la conquista, por orden del califa Umar, fundó su mezquita, el primer edificio de la nueva ciudad. Ayudaron a levantarla compañeros del Profeta, entre ellos al-Zubayr ibn al-Awwam y Ubada ibn al-Samit. Comenzó como un cobertizo con columnas de troncos de palmera.7
El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto califica la mezquita de Amr ibn al-As como la mezquita más antigua que se conserva en Egipto y en África. Ha sido reconstruida tantas veces que queda muy poco del original, y lo que se alza hoy en el Viejo Cairo es una reconstrucción del siglo XX. La gente sigue rezando en ella.7 En 972, en la nueva ciudad de El Cairo, al-Azhar celebró su primera oración del viernes. Esa historia está en el capítulo siguiente.

Los arqueros de los ojos
Nilo arriba desde Egipto se extendía Nubia, y en ella el reino cristiano de Makuria, cuya capital era Dongola.89
Una vez tomado Egipto, Amr envió jinetes hacia el sur al mando de Uqba ibn Nafi, que más tarde fundaría Cairuán. En Nubia se toparon con arqueros tan certeros que los musulmanes los llamaron los arqueros de los ojos. Un hombre que combatió allí recordaba un solo día en que se perdieron ciento cincuenta ojos. Amr no quiso hacer la paz con ellos.3
Su sucesor como gobernador, Abdallah ibn Sa’d ibn Abi Sarh, sitió Dongola en 652 y dañó gravemente su catedral. Después, ambas partes hicieron la paz. El tratado, llamado el baqt, fue respetado por las dos partes, según el cálculo del arqueólogo polaco Włodzimierz Godlewski, durante 520 años.83
Al-Baladhuri da sus condiciones. Los nubios no pagaban ningún impuesto. Cada año enviaban un presente de esclavos, trescientos según un relato y cuatrocientos según otro, y recibían a cambio alimentos del mismo valor. Un califa posterior, al-Mahdi, lo fijó en 360 esclavos y una jirafa, a cambio de trigo, vinagre, vino, ropa y colchones. Cuando los nubios le dijeron que tomaban los esclavos de entre sus enemigos y que, cuando no encontraban suficientes, tenían que entregar a sus propios hijos, permitió que el pago de un año contara por tres.3 El tratado mantuvo la paz, y se pagó con personas.
La sala del trono
Makuria siguió siendo cristiana durante siglos. A comienzos del siglo IX, sus reyes levantaron una sala del trono en Dongola, un edificio de dos pisos sobre un afloramiento de arenisca, de doce metros de altura.9
El 29 de mayo de 1317 se colocó en su muro una inscripción en árabe para señalar su conversión en mezquita.10 Sirvió como tal durante más de seiscientos años, hasta 1967, y es la mezquita más antigua que se conserva en Sudán. Desde el siglo XVI, bajo el sultanato funj, Dongola se convirtió en un centro de enseñanza del islam.9
Uno de sus hijos, Satti Majid, nacido allí en 1883, llevaría una pregunta sobre la fe desde Estados Unidos hasta los sabios de al-Azhar. Su historia está en Después de la travesía.

Ve a verlo
La mezquita de Amr ibn al-As se alza en el Viejo Cairo y en ella todavía se reza.7 En la Antigua Dongola, la Universidad de Varsovia comenzó a trabajar en 2023, junto con la Corporación Nacional de Antigüedades y Museos de Sudán, para estabilizar la antigua mezquita y abrirla a los visitantes.9 Sudán está en guerra, y el gobierno británico desaconseja todo viaje al país. Por ahora, la mejor manera de ver Dongola es a través del trabajo de sus arqueólogos.11
Fuentes
- Ibn Ishaq, The Life of Muhammad, traducido por A. Guillaume (Oxford University Press, 1955), páginas 484, 485 y 789, con las notas de Ibn Hisham en las páginas 691 y 710.
- Sahih Muslim 2543b, narrado por Abu Dharr. sunnah.com
- Al-Baladhuri, The Origins of the Islamic State, traducido por Philip Khuri Hitti, volumen 1 (Columbia University, 1916), páginas 335 a 382, sobre Egipto y Nubia. archive.org
- Sahih al-Bukhari 1303, narrado por Anas ibn Malik. sunnah.com
- John, Bishop of Nikiu, The Chronicle of John, Bishop of Nikiu, traducido del etíope por R. H. Charles (1916), capítulos 120 y 121, con la introducción del traductor. tertullian.org
- History of the Patriarchs of the Coptic Church of Alexandria, parte 2, traducido por B. Evetts, Patrologia Orientalis 1 (1904), sobre Benjamín I. tertullian.org
- Ministry of Tourism and Antiquities, Egypt, The Mosque of ’Amr ibn al-’As. egymonuments.gov.eg
- Włodzimierz Godlewski, “Dongola, Capital of Early Makuria: Citadel, Rock Tombs, First Churches,” en un volumen de 2014 en honor de Steffen Wenig (Sudanarchäologische Gesellschaft zu Berlin). sag-online.de
- University of Warsaw, “Renovation of the oldest mosque in Sudan,” 27 de febrero de 2023. en.uw.edu.pl
- University of Warsaw, Database of Medieval Nubian Texts, n.º 611: la estela que marca la conversión de la sala del trono de Dongola en mezquita, fechada el 29 de mayo de 1317. dbmnt.pcma.uw.edu.pl
- United Kingdom Foreign, Commonwealth and Development Office, Sudan travel advice. gov.uk
Las citas en español
Los versículos del Corán y los hadices nunca los traducimos nosotros. Se citan en estas traducciones al español, nombradas debajo de cada cita:
- Sahih al-Bujari y Sahih Muslim, texto árabe, y su traducción inglesa en sunnah.com. sunnah.com
- HadeethEnc, enciclopedia de hadices traducidos, traducción al español. hadeethenc.com
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