IHacia 615De La Meca a Aksum

El primer refugio

Los musulmanes de La Meca son pocos y perseguidos. El Profeta Muhammad, la paz sea con él, envía a algunos de ellos al otro lado del mar Rojo, a un reino cristiano de África, y les dice por qué.

Un rey bajo el cual nadie sufre injusticia

En sus primeros años en La Meca, el islam no tenía Estado, ni ejército, ni casa segura. Los creyentes que no tenían detrás un clan poderoso eran golpeados, sometidos al hambre y abandonados bajo el sol. El Profeta no podía protegerlos, y así lo dijo.

Ibn Ishaq, el biógrafo más antiguo cuya obra se conserva, relata lo que les dijo en cambio: que debían ir a Abisinia, porque su rey era uno bajo el cual nadie sufría injusticia, y era una tierra de verdad, y podían quedarse allí hasta que Dios les abriera una salida.1

En el mes de Rajab, en el quinto año de su misión, hacia 615, el primer grupo bajó a escondidas hasta la costa y se embarcó. Ibn Sa’d cuenta once hombres y cuatro mujeres.2 Entre ellos estaban Uthman ibn Affan y su esposa Ruqayyah, la propia hija del Profeta. Los siguió un segundo grupo, más numeroso. Ibn Ishaq cuenta unos ochenta y tres hombres, además de las mujeres y los niños.1

El reino al que llegaron era Aksum, en las tierras altas de lo que hoy son Etiopía y Eritrea. Las fuentes árabes llaman a su rey النجاشي, al-Najashi, el Negus. Es un título. La tradición musulmana le da el nombre de Ashama ibn Abjar.

La audiencia

Los Quraysh no los dejaron irse tranquilamente. Enviaron a dos emisarios, Amr ibn al-As y Abdullah ibn Abi Rabi’ah, con regalos para el rey y para sus obispos, y una sola petición: que les devolviera a esa gente.

El rey no quiso decidir sin escuchar a los refugiados. El relato procede de Umm Salama, que estaba en la sala, y se conserva en Ibn Ishaq y en el Musnad de Ahmad.13 Ja’far ibn Abi Talib habló en nombre de los musulmanes. Habían sido, dijo, un pueblo de ignorancia, que adoraba ídolos, rompía los lazos de parentesco y dejaba que el fuerte devorara al débil, hasta que Dios les envió un mensajero cuya honradez ya conocían. Él los llamó a adorar solo a Dios, a decir la verdad, a respetar lo que se les confiaba, a ser buenos con los vecinos y a dejar de derramar sangre.

El rey preguntó si tenía consigo algo de lo que aquel mensajero había traído. Ja’far recitó del comienzo de la sura Maryam, el capítulo que lleva el nombre de María. Umm Salama cuenta que el rey lloró hasta mojarse la barba, y que sus obispos lloraron con él. Luego dijo que esto y lo que había traído Jesús procedían del mismo nicho, y que nunca los entregaría.

Los emisarios lo intentaron una vez más al día siguiente: pregúntales, dijeron, qué afirman sobre Jesús. Ja’far respondió que es el siervo de Dios y Su mensajero, Su espíritu y Su palabra, que Él depositó en la virgen María. El rey recogió un palito del suelo y dijo que Jesús no era más que eso, ni por el largo de aquel palito. Se devolvieron los regalos. Los refugiados se quedaron.

Su hermano Ashama

Algunos de los emigrantes volvieron pronto. Otros se quedaron en África durante años y solo se reunieron con el Profeta en Medina en tiempos de Khaybar, en el séptimo año después de la Hégira. El Profeta y el rey nunca se conocieron.

Cuando el rey murió, según la tradición en el noveno año después de la Hégira, hacia 630, el Profeta hizo algo que no consta que hiciera de este modo por nadie más.

El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, expresó sus condolencias por Al-Nayachi el día de su muerte. Condujo a la gente al lugar de rezo, los distribuyó en filas y (rezó sobre él) pronunció el takbir (Al-lahu Akbar) cuatro veces

مَاتَ الْيَوْمَ رَجُلٌ صَالِحٌ، فَقُومُوا فَصَلُّوا عَلَى أَخِيكُمْ أَصْحَمَةَ

No encontramos ninguna traducción verificada al español de este hadiz. Este es su sentido, resumido por nosotros a partir de la traducción inglesa de referencia, y no es una cita: cuando murió el Negus, el Profeta dijo que ese día había muerto un hombre piadoso, y pidió a los presentes que se levantaran y rezaran la oración fúnebre por su hermano Ashama.

Una oración fúnebre en Medina por un hombre que murió en África, a un continente de distancia. El primer país que dio refugio a los musulmanes era africano y cristiano, y los musulmanes recuerdan a su rey como a un hermano.

Bilal y Umm Ayman

África también estaba dentro de la primera comunidad musulmana, no solo al otro lado del agua. Bilal ibn Rabah nació en La Meca de una madre abisinia, Hamamah, y fue esclavizado por Umayyah ibn Khalaf. Cuando aceptó el islam, lo tendieron sobre la tierra ardiente bajo una piedra. Él seguía respondiendo con una sola palabra, أَحَد, Ahad: Uno. Abu Bakr lo compró y lo liberó.

En Medina, Bilal fue el primero en pronunciar el adhán. La voz que llamaba a la oración a los primeros musulmanes era la suya. Murió en Siria hacia 640, alrededor del vigésimo año después de la Hégira.

يَا بِلاَلُ حَدِّثْنِي بِأَرْجَى عَمَلٍ عَمِلْتَهُ فِي الإِسْلاَمِ، فَإِنِّي سَمِعْتُ دَفَّ نَعْلَيْكَ بَيْنَ يَدَىَّ فِي الْجَنَّةِ. قَالَ مَا عَمِلْتُ عَمَلاً أَرْجَى عِنْدِي أَنِّي لَمْ أَتَطَهَّرْ طُهُورًا فِي سَاعَةِ لَيْلٍ أَوْ نَهَارٍ إِلاَّ صَلَّيْتُ بِذَلِكَ الطُّهُورِ مَا كُتِبَ لِي أَنْ أُصَلِّيَ

No encontramos ninguna traducción verificada al español de este hadiz. Este es su sentido, resumido por nosotros a partir de la traducción inglesa de referencia, y no es una cita: a la hora de la oración del alba, el Profeta le pidió a Bilal que le contara la mejor obra que había hecho desde que abrazó el islam, porque había oído sus pasos delante de él en el paraíso; Bilal respondió que no había hecho nada digno de mención, salvo que cada vez que hacía la ablución, de día o de noche, rezaba después con esa ablución lo que le estaba prescrito rezar.

Umm Ayman, cuyo nombre era Barakah, aparece descrita en las fuentes como abisinia. Formaba parte de la casa cuando nació el Profeta, y lo cuidó de niño después de la muerte de su madre. Su hijo Usama ibn Zayd llegó a mandar un ejército siendo todavía un hombre joven.

Negash hoy

En Tigray, en el norte de Etiopía, hay un pueblo llamado Negash. Su recinto sagrado alberga tumbas de compañeros del Profeta que encontraron refugio allí, y un santuario que se cree que es la tumba del propio rey. Atrae a peregrinos de mucho más allá de África, y los musulmanes etíopes lo llaman la segunda Meca.8 La mezquita, al-Nejashi, fue alcanzada por armas pesadas a finales de 2020, durante la guerra de Tigray,9 y ahora se está reparando con ayuda de Turquía.8 La gente todavía va allí para estar en el lugar donde se dio el primer refugio.

Fuentes

  1. Ibn Ishaq, The Life of Muhammad, traducido por A. Guillaume (Oxford University Press, 1955), páginas 146 a 155.
  2. Ibn Sa’d, Kitab al-Tabaqat al-Kabir, sobre la primera emigración a Abisinia.
  3. Musnad Ahmad, la narración de Umm Salama sobre la audiencia ante el Negus.
  4. Sahih al-Bukhari 1245 y 1333, narrado por Abu Hurayrah. sunnah.com
  5. Sahih al-Bukhari 3877 y 3879, narrado por Jabir ibn Abdullah. sunnah.com
  6. Sahih al-Bukhari 1149, narrado por Abu Hurayrah. sunnah.com
  7. Nehemia Levtzion y Randall L. Pouwels, editores, The History of Islam in Africa (Ohio University Press, 2000).
  8. Zuzanna Augustyniak y Kamil O. Kuraszkiewicz, “The early Islamic tradition in Ethiopia: report on the first season of the archaeo-ethnographic research in Negash (Tigray),” Studies in African Languages and Cultures 59 (2025), páginas 169 a 185. doi.org
  9. Anadolu Agency, “Ethiopia vows to restore ancient iconic mosque,” 5 de enero de 2021. aa.com.tr

Las citas en español

Los versículos del Corán y los hadices nunca los traducimos nosotros. Se citan en estas traducciones al español, nombradas debajo de cada cita:

  • HadeethEnc, enciclopedia de hadices traducidos, traducción al español. hadeethenc.com
  • Sahih al-Bujari y Sahih Muslim, texto árabe, y su traducción inglesa en sunnah.com. sunnah.com